Oración Universal

ORACIÓN UNIVERSAL
SANTÍSIMA TRINIDAD

A cada petición respondemos: QUE TU GRACIA NOS ACOMPAÑE.

1.- Por la Iglesia, cuerpo del Padre, Hijo y Espíritu Santo. Para que el papa Francisco, obispos y sacerdotes sigan haciendo presente a Dios Padre y a su Hijo Jesucristo en la predicación, sacramentos y gobierno pastoral.
OREMOS
2.- Para que el Dios del amor y su Iglesia  sigan siendo ejemplo y modelo para la búsqueda del bien común y justicia social para los políticos, economistas y gobernantes en la existencia terrena.
OREMOS
3.- Para que los pobres, los que son víctimas de injusticia o violencia, para que los niños maltratados y mujeres marginadas sientan la gracia, el amor y la comunión de Dios.
OREMOS
4.- Para que la comunión de amor en Dios sea reflejada en nuestras familias, para que sigamos esforzándonos en la educación en el amor, en la misericordia y en la fe y caridad.
OREMOS
5.- Por nuestra parroquia, para que tu gracia nos acompañe y nos reúna en la fe y en la caridad para que sigamos ayudándonos en el seguimiento de tu Hijo.
OREMOS

INSTRUCCIÓN SOBRE LA ORACIÓN UNIVERSAL

San Pablo pide que se hagan oraciones por todos los hombres y, concretamente, por los que gobiernan. Dios, nuestro Salvador, quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, dice Pablo en 1Tim 2, 1-4. En el año 153, San Justino explica la eucaristía como plegarias comunes que, con fervor, hacemos por nosotros, por nuestros hermanos y por todos los demás que se encuentran en cualquier lugar.

La oración de los fieles es universal, porque se suplica por las necesidades de todos los hombres.

En la oración universal u oración de los fieles, el pueblo, responde de alguna manera a la palabra de Dios acogida en la fe y ejerciendo su sacerdocio bautismal, ofrece a Dios sus peticiones por la salvación de todos.

Conviene que esta oración se haga normalmente en las Misas a las que asiste el pueblo, de modo que se eleven súplicas por la santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren alguna necesidad y por todos los hombres y la salvación de todo el mundo” (OGMR 69).

La misma institución del misal señala el orden de las intenciones, aunque en celebraciones especiales puede variar el orden:

a) por las necesidades de la Iglesia
b) por los que gobiernan las naciones y por la salvación del mundo entero
c) por los que padecen por cualquier dificultad
d) por la comunidad local

Conviene destacar que no es oración individual (que se realiza en el momento de la oración colecta) o de necesidades particulares, sino por la Iglesia y el mundo.

Siempre debe ser introducida y concluida por el presidente, desde la sede. La inicia, teniendo las manos juntas, con una breve monición invitando a orar y la concluye, extendiendo las manos, con una oración conclusiva. Puede ser leída del libro dedicado para ello o bien redactado por el equipo de liturgia, siempre supervisados por el sacerdote.

Debe leerse desde el ambón u otro lugar conveniente por un diácono si lo hay, o por un laico adecuado. Es preferible, no obstante lo dicho, utilizar otro lugar y no desde el ambón, que se debe reservar para la Palabra de Dios.

El momento de pronunciarla es después de la homilía y del credo, si lo hay.

Como todas las oraciones, se escucha y contesta, de pie. La respuesta a las preces en mejor cantarlas que recitarlas. Esta respuesta –Te lo pedimos, Señor u otra fórmula– es la verdadera oración de los fieles. También se puede rezar en silencio (caso del viernes santo, por ejemplo).