LECTIO 14-10-19

LUNES DE LA
XXVIII SEMANA T.O.

Jesús ofrece el amor de Dios como único signo de credibilidad.

LECTIO: Lucas 11, 29-32
En aquel tiempo, la multitud se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles: “La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal, pero no se le dará otra señal que la de Jonás. Pues así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo. Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás”.

ORATIO: Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia para que, llenos de fe, esperanza y caridad, permanezcamos siempre fieles en el cumplimiento de tus mandatos.

MEDITATIO: 1. Jesús se lamenta de la gente de su generación, muy parecida a la nuestra. Quizá, como aquella generación tampoco mucha gente hoy buscan una experiencia de fe, una experiencia de encuentro personal con Jesús que convierta corazones. Es posible que sigamos sin querer escuchar su Palabra, haciéndonos sordos a su voz, pues no nos interesa el cambiar de orientación nuestra vida hacia un horizonte de santidad.
2. Hemos de huir del peligro y tentación constante de basar la fe en una búsqueda angustiosa de signos, buscando demostraciones exteriores, denigrando la fe en una relación automática o mágica, ajustable y domable por nuestra mundanidad espiritual.
3. Doctores de la ley y fariseos, sabios y entendidos, quieren “ver señales” como las que el mismo Satanás exigió a Jesús en el desierto, para creer que verdaderamente Él es el Hijo de Dios, señales de soberbia, de orgullo, de poder dominador, desde el milagro-prodigio, desde la riqueza.
4. Jesús les llama malvados y generación adúltera, pues son agentes de iniquidad los que presentan su identidad de hacer milagros, de curar, de profetizar, incluso de hacerlo “en su nombre”, pero sin poner en práctica lo que Dios quiere: amor gratuito, servicial y sacrificado. En cuanto les llama generación adúltera es por su infidelidad a la misma Ley que anuncian y promueven. Lo que les llena de rabia y odio es al escuchar de Jesús poner ejemplos de paganos convertidos por los profetas: Eliseo con Naamán, de Siria, o Elías con la viuda de Sarepta, o del mismo Jonás con el pueblo pagano de Nínive o la pagana reina de Saba con Salomón.
5. Jesús recuerda a Jonás, haciendo ver que lo importante es el arrepentimiento de los pecados, el hacer penitencia, la conversión, y entonces recibir la Misericordia de Dios, el perdón de los pecados, y la capacidad para cumplir la Ley de Moisés. De igual modo, la Reina del Sur, que no buscaba prodigios, sino la sabiduría, escuchar Palabra de Dios y obedecerla, no buscaba curiosidades ni milagrerías. La gota que colma el vaso de la generación de Jesús es cuando les dice que serán precisamente éstos, los paganos, quienes les juzgarán al final de los tiempos.
6. Será la Eucaristía la Señal, el anuncio de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús. Porque es en la eucaristía donde se actualiza este Gran Misterio de nuestra Salvación.

CONTEMPLATIO: Contemplemos a Jesús con la Señal de la Eucaristía, pan de cada día.

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