LECTIO 12-13-19

SÁBADO DE LA XXVII
SEMANA DEL T.O.

María educó a Jesús a formar Familia y crear fraternidad en libertad y amor.

LECTIO
: Lucas 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!” Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”.

ORATIO: Señor, concede a tus hijos gozar siempre de completa salud de alma y cuerpo; y por la intercesión de la gloriosa siempre Virgen María, líbranos de las tristezas de esta vida y concédenos disfrutar de las alegrías eternas.

MEDITATIO: 1. Lucas nos ofrece el camino de la oración cristiana, una oración que se basa en escuchar atentamente la Palabra de Dios para ponerla en práctica. María, ciertamente, es la madre de Dios, y, siendo virgen, quedó en cinta por obra y gracia del Espíritu Santo, un auténtico milagro, el más grande en toda la historia de salvación. Sin embargo, Jesús pone el acento en escucharle. Una vez más nos quiere hacer entrar en el dinamismo de la fe más que en señales prodigiosas (Is 7,14).
2. María fue la perfecta discípula de Jesús. Totalmente entregada a la escucha de Dios llegó a considerarse completamente esclava de su Palabra, haciendo de su obediencia la tónica de su vida. Su misma maternidad fue precedida y se hizo posible por el asentimiento libre que prestó al ángel Gabriel. María no dejó de llevar la Palabra de Dios en su corazón ni antes de nacer la Palabra hecha carne ni después, y esto es precisamente lo que le da privilegio y felicidad auténtica.
3. Tanto Jesús como María nos enseñan a priorizar sobre todo lo demás la atención a la palabra de Dios, porque es el principio de la vida espiritual y de la santidad. Jesús no solo “dice”, sino que es la Palabra encarnada; María no solo “cumple”, sino que escucha plenamente, acoge y medita dentro de su corazón esa Palabra de tal manera que da fruto, nos enseña María que la Palabra se recibe con fe, disponibilidad, humildad, prontitud.
4. La maternidad de María no es solo un hecho biológico, es ante todo el fruto de su adhesión a la Palabra de Dios. Decía San Agustín: “llena de fe…, concibió la carne de Cristo mediante la fe”. María nos conduce a comprender la Palabra de Dios para albergar a Dios en nuestro corazón, para alimentarnos de Ella. ¡Que María nos enseñe a hacer de la Palabra de Dios nuestro único tesoro! ¡Que nos enseñe a escuchar lo que Dios quiere hoy de cada uno y a obedecer sin reservas!

CONTEMPLATIO: Contemplemos a Jesús con la mirada de María.

Escribe tu comentario

comments